
¿Sabías que un estudio sueco descubrió que aplicar reglas demasiadas estrictas a la hora de comer puede afectar de forma negativa a tu niño e incluso pueden estimular la obesidad?
La investigadora y nutricionista sueca, Elisabeth Lind Melbye de la Universidad de Stavanger, en Suecia concentró sus estudios en descubrir que hábitos practicados por las familias funcionan a la hora que los niños consuman y opten voluntariamente por escoger alimentos sanos.
Para corroborar su tesis, la nutricionista trabajó con una muestra de 800 niños noruegos entre 10 a 12 años de edad y con sus familias, según lo explica en su estudio Validación de las practicas de alimentación integrales; cuestionario con padres de niños de 10 a 12 años de edad (Validation of the Comprehensive Feeding Practices Questionnaire with parents of 10-to-12-year-olds) .
Melbye desmontó los mitos comunes sobre las supuestas estrategias usadas por los padres para enseñarle a sus niños a comer sano y además advirtió que precisamente tener reglas demasiado estrictas sobre que pueden comer los niños es contraproducente y ademas pueden desatar tendencias a alimentos insalubres que ocasionan el sobrepeso y la obesidad.
La investigadora insiste que restringir estrictamente los alimentos a los niños no funciona y de hecho puede incluso puede enfermarlos. "Una de las labores más importantes de un padre es garantizar que el niño tenga siempre accesible alimentos saludables y que su niño pueda tener acceso a ellos cuando quiera", aseguró.
Otras de las conclusiones a las que llegó Melbye es que la preparación de los alimentos en casa es importantísima y por años este ha sido un aspecto poco valorado. La nutricionista también señala que los padres deben asegurarse de no hacer disponibles alimentos insalubres excepto cuando estén en fiestas. Melbye también descubrió que es positivo que los niños participen tanto en la preparación de alimentos como en la planificación de las comidas.
"Si los padres son demasiado estrictos y restringen demasiado la dieta, sus niños pueden desarrollar antojos por alimentos insalubres y consumirán menos las opciones sanas", dijo. "Esa es la paradoja, la fruta prohibida es tentadora, así que aun cuando los padres promuevan una dieta sana, es el niño quien debe sentir que cuenta con la oportunidad y el deseo de comer adecuadamente".
Fuentes: Universidad de Stavanger. Cambridge Journal. Foto por:ilovemypit


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